Unos cuentos no demasiado lógicos (parte 2)

Ésta es la segunda parte de mi post anterior, dedicado a los cuentos contemporáneos que mezclan el mundo de los sueños con el mundo real.  En este entrada se describen tres cuentos fantásticos más: Alicia en el País de las Maravillas, La Historia Interminable y Laberinto.

Alicia en el País de las Maravillas

  Como bien dice Charles Dodgson (de apodo Lewis Carroll), su obra Alicia en el País de las Maravillas es la historia de una niña que se está haciendo mayor y que penetra por primera vez en el mundo de los adultos, un mundo que le parece absurdo, misterioso y fascinante. Cuando despierta y sale de su ensoñación, Alicia ha hecho un viaje hacia la madurez y el aprendizaje, y ya será un poco más adulta. Desde esta perspectiva, Alicia se convierte en la primera de las grandes narraciones contemporáneas que proclaman que los grandes descubrimientos del hombre no están en el espacio exterior, sino en el interior de uno mismo. Marcel Proust (En busca del tiempo perdido), James Joyce (Ulises) y Thomas Mann (La montaña mágica) no hacen sino continuar la exploración de este fascinante “país” que iniciara Carroll con su Alicia, en pleno siglo XIX.

Uno de los símbolos en la novela que hace una referencia directa al mundo de los adultos son los naipes de la Reina de Corazones. Los naipes tienen un valor convencional, el valor que nosotros, los jugadores, queremos darles. En el mundo de los adultos, tal como descubre Alicia, todos o casi todos los valores son convencionales. Como en un juego de cartas, a unos les toca ser rey, a otros sota, a los más, soldado raso. Su valor depende exclusivamente de unas reglas de juego que son de por sí convencionales. Todo el mundo de los adultos está regido por unas normas que, tal como descubre Alicia, no tienen sentido alguno. La vida es un juego tan absurdo y arbitrario como el partido de «croquet» que organiza la Reina en sus propios jardines.

La Historia Interminable

La Historia Interminable es el título de un libro y una película que tratan de las aventuras de un niño llamado Bastian Baltasar Bux. Bastian roba un libro misterioso de una librería y va a al desván de su colegio para empezar a leerlo. Este libro, titulado “La Historia interminable”, cuenta cómo el Reino de Fantasía está en riesgo de desaparecer, porque la Nada le gana cada vez más terreno. Además, la hermosa soberana del reino, la Emperatriz Infantil, se encuentra debilitada. Ésta pide auxilio a Atreyu, un joven y valiente guerrero que, con ayuda de un dragón blanco, intentará salvar Fantasía buscando al “salvador”.

Poco a poco, el lector va dándose cuenta de que el mundo real de Bastian y el mundo de “La Historia Interminable” están estrechamente conectados. El libro cuenta que la Emperatriz Infantil, para poder sobrevivir, necesita que una persona del mundo real viaje a Fantasia; una vez en este mundo, la persona humana o “salvador” debe buscarle un nuevo nombre a la Emperatriz Infantil. La reveleación de que esta persona es en realidad Bastian aparece hacia la mitad de la obra, cuando la Emperatriz Infantil empieza a describir los rasgos de Bastian, así como el desván del colegio. Es en este punto cuando nosotros, los lectores, nos damos cuenta de que el mundo real donde vive Bastian está en realidad contenido en el libro “La Historia interminable” que él lee. Y descubrimos después con asombro cómo Bastian abandona el mundo real y se introduce dentro del libro, para dar un nuevo nombre a la Emperatriz Infantil.

Todo esto demuestra que el libro es una completa paradoja, un cuento fantástico y surrealista donde no sabemos qué es lo verdadero: ¿Qué es más real, el mundo donde Bastian lee un libro o el libro donde está descrito el mundo de Bastian? Al final de la obra, Bastian regresa al mundo real y devuelve el libro a la tienda. Su aventura ha terminado, pero la historia de ese libro es una historia interminable, porque para que el mundo de Fantasía no desaparezca es necesario que nuevas personas lean el libro y den un nuevo nombre a la Emperatriz Infantil.

Laberinto

La película Laberinto, al igual que muchas películas que pertenecen al género del cine fantástico y surrealista, habla del viaje de una jovencita que está a punto de hacerse mayor. La protagonista, Sarah (Jennifer Connelly), es una chica que está a medio camino entre la niñez y la edad adulta. Sarah no quiere abandonar el mundo de la infancia, por lo que vive inmersa en su propio mundo de fantasía, un enorme laberinto que alberga infinitas criaturas mágicas y que está presidido por un misterioso individuo, el Rey de los Duendes Jareth (David Bowie).

La estructura de esta película es similar a la de los cuentos fantásticos: la heroína, Sarah, pide que los duendes se lleven a su hermanito a su mundo fantástico, porque es un llorón insoportable y le coge todos sus muñecos. Cuando Sarah pronuncia su deseo en voz alta aparece el rey Jareth, dispuesto a llevarse al niño para que Sarah siga viviendo tranquila dentro de su mundo de fantasía. Sarah se da cuenta de su error y pide al rey que le devuelva a su hermano pequeño, pero Jareth le propone un desafío: si es capaz de encontrar el castillo que está en el centro del laberinto y decir las palabras mágicas, el niño volverá al mundo real; de lo contrario, permanecerá para siempre en el laberinto y se convertirá en un duende. Después de este típico comienzo de cuento de hadas, la heroína deberá completar su misión: llegar al castillo de laberinto. Pero esta misión no será nada fácil, pues a lo largo del camino aparecerán muchos desafíos, que Sarah irá sorteando con dificultad hasta llegar por fin al centro del laberinto. Es aquí cuando aparece el elemento final, indispensable de todo cuento: la realización del ritual, que es donde se encuentra el significado de toda la obra. En este caso, Sarah debe pronunciar las palabras mágicas para poder salir del laberinto. El rey quiere que la protagonista se quede con él en este mundo fantástico, por esta razón cumple todos los deseos de Sarah y se lleva a su hermanito. Pero Sarah dice las palabras mágicas: “No tienes ningún poder sobre mí”. Esta frase sencilla tiene un valor trascendental: Sarah se ha hecho mayor, se desprende de todo el mundo fantástico que ha creado, incluido el rey Jareth, y vuelve a casa convertida en una adulta.

Mi tema favorito de la película es el amor que Jareth le profesa a Sarah, un amor que ésta rechaza al final de la película. El rey satisface todos los deseos de la protagonista, y se lleva al hermano al castillo del laberinto para que Sarah pueda ser feliz. Pero la heroína rechaza a Jareth, destruye el mundo fantástico que ha creado con el ritual (“No tienes poder sobre mí”) y vuelve a casa convertida en adulta, aunque todavía guarda en su interior un pequeño recuerdo de aquel mundo mágico. La escena del final es una escena un poco triste, porque vemos al rey, convertido en un animal, que está siempre cerca de Sarah, aunque ésta no se dé cuenta y viva feliz en el mundo real.

Por último, dejo aquí mi escena favorita de la película, el baile imaginario de disfraces donde participan Sarah y Jareth:

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